La ayuda que nos prestó Perú en Malvinas

Creo que es justo afirmar que Perú estuvo a la altura de lo que de un país hermano se podía esperar y de la oportunidad que la historia les reservó a su apoyo fraternal. 

Ella está impregnada de esa condición histórica y emotiva que nos hermana, tal vez como con ningún otro país. Algunos con estrecha relación histórica con nosotros tuvieron un tibio papel rayando en la indiferencia y algún otro francamente hostil (si juzgamos como actuó cada uno en esa circunstancia) Nunca mejor aplicado el gauchesco dicho “en la cancha se ven los pingos” Y Perú demostró sobradamente, aún a costa de su propia seguridad como debe proceder un país “hermano”.

Perú debió evaluar cuidadosamente los condicionamientos de su ayuda para no ser considerado aliado militar de la Argentina y pasar a ser parte beligerante.

Gobernaba el Perú el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, que en su país representaba al partido de centro Acción Popular. “Fue un demócrata clásico, de la época de la Alianza para el Progreso, imaginada por John F. Kennedy y Arturo Frondizi para desarrollar las economías atrasadas sudamericanas”

Belaúnde Terry comprendió perfectamente su compromiso con la historia. Por eso estará siempre en nuestro agradecido recuerdo.

También fue importante el papel jugado por el Dr. Javier Pérez de Cuellar, también peruano que era Secretario General de la ONU, pero que debió guardar equilibrio dado su cargo, pero fue muy importante el rol en las conversaciones con el mediador Gral. Alexander Haig quien estaba claramente a favor de Gran Bretaña y usaba su mediación para dar tiempo a la Task Force a llegar al teatro del conflicto y desbaratar cualquier clase de negociación pacífica futura.

No fue una sorpresa para nosotros el apoyo de Perú ya que siempre fue un aliado militar estratégico. Tanto esto es así desde hace muchos años acordaron la estandarización de sus proveedores de armamentos.

El vínculo militar con Perú con Argentina también se dio por relaciones personales por la existencia de muchos oficiales graduados en Centros de Formación Militar de la Argentina.

En septiembre de 1981, a raíz del incidente militar de Perú con Ecuador en la frontera denominada Cordillera del Cóndor. Aviones de la FAP (Fuerza Aérea Peruana) se desplazaron a la IV Brigada Aérea de Mendoza para realizar ejercicios de recarga aérea de combustible con aviones KC 130 Hércules y ejercicios de combate con sus aviones A- 37B Dragonfly y con A 4 Skyawk. Además había gran interés de la Fuerza Aérea Argentina por conocer detalles de los Dragonfly en acción, teniendo en cuenta que Chile tenía varias unidades de este avión de combate que uso mucho EEUU en Vietnam y siempre es bueno saber con qué material cuenta cada uno.

Esta proximidad con oficiales militares peruanos renovó la continuidad de nuestra histórica hermandad con Perú.

Iniciado el conflicto de Malvinas en abril de 1982, hubo sondeos concretos del gobierno argentino sobre un posible apoyo peruano. La respuesta peruana fue favorable y el apoyo brindado por el presidente Fernando Belaunde Terry fue muy claro y concreto.

LA AYUDA DE PERÚ

La FAP analizó el tipo de apoyo y solo puso 2 objeciones

1º- No hacer participar en esta ayuda a sus aviones de combate Sukhoi de origen soviético ya que ningún otro país de la región los tenía, de manera que no quedara en evidencia la ayuda peruana.

2º- La imposibilidad de apoyo de unidades navales que fatalmente serían detectadas por Chile.

Se resolvió dar el apoyo con 10 aviones Mirage V de los 32 de la FAP del Grupo Aéreo de Chiclayo, con base al norte de Lima. Los Mirage V peruanos estaban dotados de misiles Nord AS 30 aire- superficie.

El otro apoyo que Perú iba a brindar era un embarque de misiles Exocet MM38 destinados a las corbetas peruanas pero que finalmente fue misteriosamente retenido en puertos franceses. Era fuerte la sospecha de que el destino de los misiles era la Armada Argentina.

Los 10 Mirages partieron desde La Joya en Arequipa el 4 de mayo de 1982. Previamente les fueron cambiadas las insignias identificatorias y las numeraciones con destino a la Base Aérea de Tandil con una escala en Jujuy. Después de dejar su base, los pilotos peruanos debieron elevarse por encima de los 33.000 pies, sin comunicarse entre sí, con las radios apagadas para no ser detectados por los radares chilenos que apoyaban a Inglaterra.

Volaban a una velocidad de 800 a 900 km por hora. No temían ser detectados por Bolivia por considerar que estos no tenían capacidad para hacerlo. En cambio Chile y sus radares que, probablemente tenían en Iquique y Antofagasta. Pero lograron pasar sin ser detectados. A los 10 cazabombarderos los seguía un avión de transporte con repuestos y elementos técnicos.

En Tandil casi no lo esperaban, era demasiado bueno para ser cierto, cuando sorpresivamente vieron la llegada del escuadrón de cazas peruanos. Los pilotos argentinos entre lágrimas se abrazaron con sus colegas peruanos por ese gesto de solidaridad hispanoamericano que los argentinos jamás hemos de olvidar. También enviaron tanques auxiliares de combustible para los aviones que pudieron realizar sus ataques sin reaprovisionarse, como así también misiles aire- aire y aire- tierra. En cambio los Skyhawk debieron seguir reaprovisionándose en vuelo por los Hércules KC 130. En total fueron 34 pilotos y ayudantes integrantes de la FAP estos verdaderos hermanos. Además varios de ellos se ofrecieron como voluntarios para combatir en las islas, pero no fue necesario, ya la guerra estaba definida para esos días, pero la voluntad estuvo en los momentos más difíciles y peligrosos, cuando se estaban produciendo los desembarcos y los ingleses ya tenían el dominio del aire, por esa misma razón ese fue un gesto que ennoblece a este pueblo hermano.

(fuente: El Heraldo)

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